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Caza y contrapasa
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La conservación de las aves acuáticas en Navarra y la práctica cinegética.

Juan I. Deán

Ante la campaña organizada para conseguir la ampliación de los períodos de caza así como para incrementar el número de especies cinegéticas en Navarra nos sentimos en la necesidad de exponer también nuestro punto de vista para que sea conocido públicamente y valorado.

Las zonas húmedas son lugares clave para el descanso y la recuperación de la condición física de los ejemplares de especies de aves acuáticas que las emplean durante el invierno. Esto es especialmente importante en años como el presente en los que los ejemplares deben prolongar su viaje migratorio y realizarlo en peores condiciones debido a la climatología adversa. La presencia continua de cazadores en las zonas húmedas durante todo el invierno dificulta la recuperación de dicha condición física necesaria para emprender el viaje de regreso a los lugares de nidificación y dar lugar a una reproducción exitosa. Este factor afecta no solo a las especies cinegéticas sino a todas las que emplean las zonas húmedas para su descanso algunas de ellas con poblaciones en peligro de extinción o decrecientes.

Los humedales navarros constituyen un ecosistema clave para la conservación de la biodiversidad en el comunidad. Más del 40 % de las especies de aves que se registran en nuestra comunidad están ligadas a las zonas húmedas donde encuentra cobijo y las condiciones necesarias para su alimentación y reproducción. Algunas de ellas las emplean como refugio de forma accidental cuando las condiciones climatológicas son especialmente adversas y otros lugares de invernada habitual se hacen inhabitables o durante las migraciones como zonas de reposo.

Las aves acuáticas son un patrimonio común de los diferentes países en los que se desarrolla su ciclo vital y deben ser por ello respetadas y consideradas como un patrimonio común de todos ellos. Su gestión y estudio debe someterse a criterios internacionales y no a ópticas localistas.

Las autoridades responsables de la gestión del medio ambiente deben tomar medidas que contribuyan a preservar el mismo y a incrementar la calidad de vida de todos los ciudadanos sin someterse a presiones y campañas de determinados sectores bien organizados y con amplia presencia en medios de comunicación local influyentes, en particular y en este caso, las asociaciones de cazadores y los sectores que están vinculados económicamente a esta actividad.

Entendemos que a la mayoría de la población de Navarra, medio millón de habitantes frente a las treinta y pico mil licencias federativas de caza, nos asiste el derecho a disfrutar de la naturaleza sin necesidad de preocuparte de la existencia de cazadores en los alrededores. Entendemos, también, que es una tendencia histórica el reemplazar la actividad cinegética por otras como la observación y estudio de la naturaleza igualmente satisfactorias y menos agresivas con la fauna y flora silvestres. Es por ello que las normativas de caza se han ido haciendo, en los países desarrollados, más restrictivas a fin de evitar la rarefacción o extinción de las especies y de respetar el derecho de los que desean, sencillamente, salir al campo y disfrutar de la naturaleza sin necesidad de matar ningún animal.

Por otra parte en los medios de comunicación local se han vertido en las últimas semanas una serie de afirmaciones que son radicalmente falsas pero que han contribuido, al no ser contestadas, a un estado de opinión favorable a la ampliación propuesta por las asociaciones de cazadores.

Entre las razones esgrimidas por las asociaciones de cazadores1,2 está la de la inocuidad de tal medida dado que la mayoría de las zonas húmedas se hallan protegidas. Esta afirmación es totalmente falsa ya que en Navarra son únicamente 7 las zonas húmedas protegidas (Laguna de Pitillas, Embalse de la Cañas, Badina de Escudera, Laguna de El Juncal, Laguna de Agua Salada, Balsa de El Pulguer, Laguna de Dos Reinos) mientras que el inventario de zonas húmedas3 recientemente aprobado por el Gobierno de Navarra abarca 23 localidades. Este inventario, muy a pesar de su nombre, no incluye más que una pequeña parte de las zonas húmedas realmente existentes y que son censadas todos los inviernos (al menos 53, excluidos los tramos fluviales, censadas en el año 19964).

En contra de lo que se ha publicado en la prensa, Navarra es una región deficitaria en zonas húmedas y las cantidades de aves acuáticas que invernan en nuestra región son poco significativas en el contexto ibérico. Pongamos por ejemplo el caso del año 89 (último para el que los datos globales de la Península Ibérica has sido publicados5). El total ibérico de anátidas fue de alrededor de 1.000.000 de ejemplares. El censo en Navarra6 arrojó un total de 6.505 ejemplares lo que representa tan solo el 0,6% de aquella cantidad.

Por otra parte entre las especies que las asociaciones de cazadores proponen como próximas víctimas de sus perdigones se hayan las reflejadas en la tabla adjunta y que a continuación comentaremos.

 

EspecieNombre científicopromedio de ejemplares 1990-1996% en localidades no protegidas (año 964)estimación promedio ejemplares en localidades no protegidas
Especies cinegéticas    
Anade realAnas platyrhynchos3413611332
Cerceta comúnAnas crecca72166311
Cerceta carretonaAnas querquedula000
Especies no cinegéticas    
Porrón común Aythya ferina55177424
Pato cuchara Anas clypeata2712773
Anade friso Anas strepera7664
Anade rabudo Anas acuta365821
Anade silbón Anas penelope612918
     
Total cinegéticas   1643
Total no cinegéticas   540

 

Los datos recogidos en los censos de aves acuáticas invernantes4,6,7 arrojan los resultados precedentes.

Como se observa en la tabla a mediados del mes de enero, fecha en la que se celebran los censos, se estiman en Navarra en zonas no protegidas unos 1643 ejemplares de especies cinegéticas. Básicamente son el Anade real y la Cerceta común. Las poblaciones navarras de ambas especies, poco abundantes, sufren una importante presión cinegética durante meses. El resto de especies, que las asociaciones de cazadores han llegado a proponer como cazables, presentan una estimación de ejemplares en zonas no protegidas de 540 ejemplares. Teniendo en cuenta que en Navarra existen unas 33.000 licencias habría hasta 20 escopetas por cada ejemplar de ánade cazable, 60 para cada uno de las especies porpuestas por las asocicaciones de cazadores..

Los Anades friso y rabudo están consideradas como especies vulnerables dado el gran decremento de sus poblaciones por el libro reciente más autorizado en conservación de aves8 por lo que deberían quedar absolutamente descartadas de cualquier aumento de la presión cinegética.

Realmente parece un disparate científico y un insulto al sentido común el ampliar la presión cinegética en Navarra sobre estas especies ya que ello supondría una persecución desmedida sobre las mismas y en general sobre toda la avifauna ligada a las zonas húmedas.

En definitiva la principal víctima directa de esta ampliación resultaría el Anade real única especie con poblaciones significativas en Navarra y una amplia distribución en la región. Precisamente esta distribución tan amplia por lagunas, ríos, embalses, zonas inundadas etc. supondría una presión importante sobre todas las especies, tanto las ligadas a los medios acuáticos como a los terrestres impidiendo el período de reposo y recuperación necesario de las aves entre los esfuerzos que suponen las migraciones post- y prenupcial.

Por otra parte seguimos sin comprender la presencia de especies como la Cerceta carretona o la Agachadiza chica en la orden foral de vedas de Navarra cuando ambas son consideradas como vulnerables debido al descenso de sus poblaciones. Este hecho ya fue denunciado en una publicación anterior9 . Además son especies prácticamente inexistentes en Navarra durante la temporada cinegética (no se ha constatado ninguna cita de las mismas en meses con actividad cinegética en los 3 últimos años10,11). Por dichas razones la supresión de estas especies de la Orden Foral de vedas constituye más una cuestión de seriedad científica y rigor en la gestión que una contribución a su conservación.

Creemos que las autoridades en materia de medio ambiente deberían evitar medidas de populismo barato para hacer una política seria basada en la información científica que tienen disponible y en aras de un mejor servicio al conjunto de la sociedad y de las generaciones venideras, a quienes debemos legar la riqueza faunística que hoy poseemos.

Bibliografía citada

1. Diario de Navarra de 2 de noviembre de 1996
2. Diario de Navarra de 18 de enero de 1997
3. BON. Decreto sobre el Inventario de Zonas Húmedas de Navarra
4. Deán, J.I. Censo de aves acuáticas invernantes en Navarra. Anuario Ornitológico de Navarra 2: (en prensa)
5. Díaz, M., Asensio, B. y Tellería, J.L. 1996. Aves Ibéricas. I No paseriformes. J.M. Reyero Editor. Madrid.
6. Armendariz, C. 1995. Aves acuáticas (I). En Fauna Navarra. Editado por Diario de Navarra y Gobierno de Navarra.
7. Arzoz, M.J. y Bergerandi, A. 1996. Aves acuáticas invernantes. Hezurra 3:16-33.
8. Tucker, G.M. y Heath, M.F. 1994. Birds in Europe. Their Conservation Status. Cambridge, U.K.: BirdLife International (BirdLife Conservation Series no. 3).
9. Deán, J.I. 1995 Noticiero Ornitológico. Anuario Ornitológico de Navarra 1: 128-136.
10. Arratibel, P., Deán J.I., Llamas, A. y Martínez, O. 1995. Observaciones Ornitológicas. Anuario Ornitológico de Navarra 1: 104-127.
11. Arratibel, P., Deán J.I., Llamas, A. y Martínez, O. 1996. Observaciones Ornitológicas. Anuario Ornitológico de Navarra 2: 95-128.

 
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