Poblacióny distribución invernal de la Corneja  (Corvuscorone) en Navarra.



Juan I. Deán y Aitziber Ollakindia

Resumen

El presentetrabajo recoge los resultados del censo invernal de rapaces y córvidosinvernantes en Navarra en lo que concierne a la Corneja. El censo se desarrollóen los meses de enero de 2001 y 2002 mediante el método de los transectos desdevehículo y contó con la contribución de más 170 colaboradores. Mediante estemetodología se prospectaron 105 y 102 cuadrículas UTM de 10 km de lado y serecorrieron 3.722 y 3.442, respectivamente, para los años 2001 y 2002. Se haestimado la densidad de la especie en 0,113 y 0,129 aves/10 ha calculándose lapoblación en Navarra de la especie en 11.894 y 13.569, respectivamente para losaños 2001 y 2002. La zona norte es la de mayor densidad de la comunidad. Se hanobservados cambios importantes en la distribución y abundancia de la especierespecto a un estudio precedente realizado en el año 1990

Palabras clave

Distribucióninvernal, población, selección de habitat, Corvus corone, Corneja,Navarra, Norte de España


Title

Winter population and distribution of the Carrion Crow(Corvus corone) in Navarre (Northern Spain).

Summary

This paper presents the results ofthe winter census carried out in Navarre (Northern Spain) for birds or prey andcorvids in what concern the Carrion Crow. This census was done in January 2001and 2002 by means of the transect road method and was supported by more than170 collaborators. By means of this method 105 and 102 10 by 10 km UTM squareswere prospected and 3.722 and 3.442 kilometres were surveyed, in 2001 and 2002.The species density has been estimated as 0.113 and 0.129 birds/ 10 hacalculating the navarran population in 11,894 and 13,569, respectively in theyears 2001 and 2002. The northern part is the one with a bigger density.Remarkable changes for the abundance and distribution of the species have beenfound in comparison with a previous study conducted in 1990

Key words

Winter distribution, population, habitat selection,Navarre (Northen Spain), Corvus corone, Carrion Crow


Introducción

LaCorneja es un ave ampliamente distribuida y común en Europa y que ocupa unagran diversidad de hábitats como zonas boscosas, zonas arboladas abiertas,formaciones herbáceas,... (Hagemeijer y Blair, 1997; Molina y Baglione, 2003).Su población europea está estimada entre 6,1 y 20 millones de parejas (BirdLifeInternational, 2000). En Europa la especie se reparte prácticamente en todaslas cuadrículas prospectadas con excepción de la zona sur española. Hay variospaíses en los que la estimación de su población ronda o es superior a las500.000 parejas tales como el Reino Unido, Bulgaria, Alemania, Ucrania,Francia, España y Suecia (Hagemeijer y Blair, 1997).

En España está ausente de las islas Canarias yBaleares y de buena parte de las comunidades del sur, incluyendo la costamediterránea y la mayor parte de Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura(Molina y Baglione, 2003). En estas comunidades la Corneja parece ser másselectiva en cuanto a su empleo del hábitat, concentrándose en zonasrelativamente bien arboladas (Baglione, 1997). En la zona norte su distribuciónes prácticamente continua y parece más versátil a la hora de seleccionar elhábitat. En España su población fue estimada entre las 320.000 y las 500.000parejas nidificantes (Purroy, 1997; BirdLife International, 2000).

Elconocimiento de la población y distribución en Navarra se limita,prácticamente, y al igual que en muchas otras comunidades, a los atlas de avesnidificantes publicados (Elósegui, 1985; Baglione, 1997; Molina y Baglione,2003). Como nidificante, la especie está presente en la práctica totalidad delas cuadrículas UTM de 10 km de lado de Navarra. Sin embargo, las publicacionesmencionadas se refieren únicamente a su situación como especie nidificante.También existe un estudio precedente no publicado dedicado a la distribucióninvernal de córvidos y rapaces lo que nos ha permitido establecer ciertascomparaciones dado que la metodología es muy similar (Urmeneta et al.,1990 ).

LaCorneja está considerada como sedentaria. Así lo parecen atestiguar losestudios de recuperaciones de anillas de varios países recogidos en Cramp(1998). Sin embargo, se observan algunos movimientos hacia el sur en algunospaíses, sobre todo de ejemplares jóvenes pre-reproductores. Normalmente estosdesplazamientos afectan a una pequeña parte de las poblaciones implicadas y nosuelen suponer desplazamientos demasiado largos. Santos y Tellería (1981)  observan un claro incremento invernal de laespecie y lo achacan a unos posibles movimientos invernales de las poblacionesibéricas. También ha sido observada una elevadísima mortalidad durante elprimer año de vida, en torno al 60 %, lo que podría explicar parte de estasdiferencias (Cramp, 2000).  Ferrer etal. (1986) también asumen una cierta entrada de migrantes en Cataluña.Asimismo, Tellería (1981) detectó un pequeño paso migratorio en el Estrecho deGibraltar en octubre y noviembre.

El presente trabajo tiene como objetivos el conocimientode la población y la distribución geográfica de la Corneja en Navarra y lainfluencia de factores humanos y biológicos sobre dicha distribución.

Los resultados presentados aquí se enmarcan dentro de unproyecto más amplio de estudio de las poblaciones invernantes y nidificantes dediversas especies de rapaces y córvidos, y su evolución en el tiempo, y se basaen la técnica de los transectos desde automóvil en combinación con el conteo dedormideros para algunas especies. Más de 170 colaboradores altruistascontribuyeron al trabajo de campo que contó además con el apoyo del Guarderíode Navarra y del Departamento de Ordenación del Territorio, Vivienda y MedioAmbiente del Gobierno de Navarra.

Material y métodos

El método seguido es unatécnica de transectos desde automóvil y ha sido descrito y discutido de formamás extensa en otra publicación (Deán, 1995a). Numerososestudios han empleado esta misma técnica previamente para el censo de aves enla Península Ibérica (Carrascal et al. 1989; De Juana et al.1988; Viñuela, 1998; Viñuela et al., 2003) y algunos de forma específicapara el censo de córvidos (Santos y Tellería, 1981; Urmeneta et al.,1990). Además, ha sido empleada profusamente en otros países y ha dado lugar auna serie de revisiones antiguas y recientes (Thyollay, 1976; Fuller y Mosser,1981; Tellería, 1986; De Juana et al., 1988; Bibby et al., 1982;Buckland et al., 2001).

También en Navarra los transectos por carreteradesde vehículos se han empleado previamente y dado lugar a una serie deartículos (Deán, 1995b, 1996a, 1996b, 1996c, 1997, 1998) e informes nopublicados (Urmeneta et al., 1990; Fernández, C. 1994a; Fernández, C.1994b)

El territorio foral se distribuyó según cuadriculasUTM de 10 km de lado, en cada una de las cuales se recomendó realizar unos40  km de transectos en automóvil. Lamedia obtenida fue de 36 km por cuadrícula para el censo invernal 2001 y 34 kmpara el del invierno 2002. Se han cubierto 105 y 102 cuadrículas UTM,respectivamente, lo que representa aproximadamente el 100 y el 98% del territorio(téngase presente que algunas cuadrículas incluyen zonas de provinciaslimítrofes y que Navarra tiene 10.400 km2). Se han realizado 644transectos en el censo del primer invierno y 600 transectos en el segundo.Todos ellos se hicieron desde automóvil a una velocidad recomendada de unos 40km por hora, alcanzándose un total de 3.723 km para el primer año y 3.442 kmpara el segundo. El transecto promedio tuvo una longitud de 5,8 km en el censodel primer año y 5,7 km en el del segundo. Los ejemplares se asignaron a bandasde observación de 25 metros y se registró cuando la observación constituía unaagregación.

Las cuadrículas se caracterizaron según lainfluencia humana mediante distintos parámetros ‑densidad de población, númerode localidades, cobertura arbórea y kilómetros asfaltados‑ así como mediante uníndice de antropización definido como la media de las 4 variables empleadas. Ladensidad de población se calculó obteniendo la suma de habitantes de lasdistintas poblaciones incluidas en cada cuadrícula y refiriendo dicha suma ahabitantes por kilómetro cuadrado. En un censo precedente los colaboradoresdebieron indicar cual era la cobertura arbórea de las cuadrículas censadas yestos datos fueron empleados en este estudio. No obstante, los mismos fueroncontrastados mediante el análisis de las fichas empleadas en cartografía1:50.000, así como mediante visitas a las cuadrículas que ofrecían dudas unavez representadas en su conjunto. Del mismo modo, se pidió a los colaboradoresque calcularan el número de kilómetros asfaltados dentro de la cuadrícula yestos datos fueron contrastados mediante el análisis de los mapas 1:50.000.

Los datos originales correspondientes a las cuatrovariables descritas anteriormente presentan valores muy contrastados, por loque se procedió a su normalización mediante el cálculo de sus índices Z. A estefin, se adaptó el método descrito por Reques (1993), y se utilizó la siguientefórmula:

Zij = Xij - Xi / sn

Donde,

Zij= valor de z en la variable i

Xij= valor de la variable i

Xi= media de la variable i

sn= desviación típica de la variable i

Paracalcular el índice de antropización se obtuvo la suma de todos los índices Zcorrespondientes a una cuadrícula y se dividió esta cantidad por el número devariables consideradas. La fórmula:

Z= Σin zi/n

resumeen un único valor el fenómeno que se pretende caracterizar: el diferente gradode antropización de las cuadrículas.

Seestableció la comparación entre las cornejas observadas y las esperadas segúnlos parámetros descritos anteriormente. Para ello se estimaron las cornejasesperadas proporcionalmente al número de kilómetros recorridos, bien porcuadrícula, bien por transecto, período horario o día. A la hora de hacer elcálculo a nivel de los transectos se han asignado todos los kilómetrosrealizados en cada uno de los transectos a la hora media del mismo, es decir, ala hora intermedia entre la de terminación del transecto y la de comienzo delmismo. Para el análisis por transectos se han eliminado aquellos en que losdatos horarios o los correspondientes a otros parámetros no fueron registradoso resultaban dudosos.

Elhorario recomendado para el censo invernal fue entre las 10 y las 16 horasoficiales. Se recomendó como período de realización del censo el comprendidoentre los días 1 al 10 de enero para el invierno del año 2001 y del 3 al 13 deenero para el siguiente invierno. Se consideraron fechas preferentes lascomprendidas entre el 4 y el 7 de enero en el primer caso y del 5 al 8 en elsegundo. Para ambos censos entre el 3 y el 13 se censaron más del 80 % de lascuadrículas, prolongándose el goteo de cuadrículas durante buena parte del mes.No parece que este incumplimiento de las instrucciones repartidas interfiera enlos resultados, por lo que todas las cuadrículas han sido empleadas,independientemente de su fecha.

Sedefine como concentración la observación de más de 2 cornejas y se cuentantodos aquellos ejemplares que se contactan visualmente en 300 metros a laredonda. En caso de descubrir una concentración se recomendó detener elvehículo para identificar la razón de la concentración.

ElÍndice Kilométrico de Abundancia (IKA) se define como número de aves observadaspor 100 km de transectos.

Caracterización hábitats

Ala hora de estudiar la selección del hábitat que realizan las aves en nuestracomunidad se ha realizado la comparación entre la distribución real de lascornejas y la distribución esperada en función de la disponibilidad de losdistintos hábitats. Para ello se ha contrastado la caracterización de hábitat realizada durante el estudiocon la categorización del mismo publicada en diversos medios (Gobierno deNavarra 1997, 2001). Este análisis se ha llevado a cabo considerando lacomunidad Navarra como un todo y no de forma comarcal puesto que de formacomarcal el número de observaciones resultaba insuficiente.

Técnicas estadísticas

Enel análisis estadístico de los datos se han empleado pruebas de la c2, pruebasde la U de Mann-Whitney y regresión lineal con ayuda del programa de ordenadorDataDesk.

Paralas estimaciones de población se empleó el programa Distance 4.0 (Thomas, 2001)de la Universidad de St. Andrews y los conceptos teóricos de la publicacióncorrespondiente (Buckland et al., 2001)

Resultados

Distribuciónde las observaciones según el periodo horario

Todaslas cornejas observadas en cada uno de los transectos fueron asignadas a lahora intermedia entre la de comienzo y la de finalización del mismo. Losejemplares observados fueron agrupados en intervalos de una hora: valores quehemos denominado cornejas observadas. Por otra parte, se determinó el número dekilómetros recorridos en cada período de tiempo de una hora (esfuerzo de censopor horas) y se estimó el número de ejemplares esperados en función del tiempode observación empleado en cada uno de los periodos horarios: es lo que hemosdenominado cornejas esperadas. Las observaciones dudosas, fuera de horario o enlas que no se han registrado la hora fueron eliminadas del análisis.

Enel invierno del 2001 el número de transectos empleado en este análisis fue de578 con un total de 3.334 km, lo que representa el 90 % del total de transectosen los que se hizo constar adecuadamente el kilometraje. A su vez, estos son el99 % del total. Los valores observados se han comparado con los esperados ydifieren significativamente de ellos  (p= 0.00004; g.l. = 8).

Porel contrario, en el invierno 2002 la distribución de las cornejas esperadas secorresponde claramente con el de cornejas observadas (p = 0,53; g.l. = 8) enfunción del período horario. En este caso, y aplicando las mismas pautasempleadas el año precedente, se ha podido incluir en el análisis la prácticatotalidad de los transectos, un total de 599, que totalizan 3.442 km. Esto es,sin duda, debido a la mejor calidad de los datos, provocada por la mayorexperiencia de los colaboradores.

Distribuciónde las observaciones en función de los días de censo

Seobserva una diferencia significativa entre las cornejas observadas y esperadastanto en el invierno 2001 (p = 0,001; g.l. = 20) como en el 2002 (p = 0,032;g.l. = 18) cuando se comparan las mismas en función de los días de censo. Estadiferencia muestra que ha habido días en los que el censo ha podido ser másefectivo. En el apartado de discusión se comentarán las posibles causas de esteresultado.

Densidady distribución invernal de la Corneja en Navarra

Enel conjunto de Navarra la Corneja presenta en los dos años de estudio lasmayores densidades entre las especies de rapaces y córvidos censados. El valordel índice kilométrico de abundancia para el conjunto de la comunidad es de35,5 y 41,9 respectivamente para los inviernos 2001 y 2002. La densidad globalpara toda la comunidad es de 0,113 aves/10 ha en el primero de los invierno y0,129 para el segundo estimándose una abundancia de ejemplares de 11.894(intervalo de confianza del 95 % entre 9.387 y 15.071) y 13.569 (intervalo deconfianza del 95 % entre 10.976 y 16.774), respectivamente. (figura 1)

Esteincremento, sin embargo, no resulta estadísticamente significativo cuando seaplica el test no paramétrico de comparación de medias de la U de Mann-Whitney(U = 531; p (2 colas) = 0.0979; ns). La falta de significación era predecibledada la gran dispersión de los IKA, al ser considerada como una población dedistribución uniforme lo que, en realidad, no lo es, y a la menor sensibilidadde los pruebas no paramétricas respecto a las parámetricas. Cuando se comparanlos valores de IKA para cada una de las comarcas geográficas en todas ellas,salvo en la Navarra Húmeda del Noroeste, dichos valores son superiores para elinvierno 2002, pero en ningún caso estas diferencias resultan significativas alaplicar el mismo test. En este caso el número de valores se reduce notablementehaciendo más difícil el alcanzar la significación estadística.

LaNavarra húmeda del noroeste es la comarca geográfica que muestra una mayordensidad para la Corneja, con valores de IKA muy elevados; de 79 individuos cada100 kilómetros en el invierno 2001 y de 66 para el invierno 2002 (tabla 1).Por el contrario, la Ribera Tudelana es la comarca que muestra la densidad másdébil, obteniéndose valores de IKA de 11 y 17 respectivamente. El resto de lazona norte de Navarra presenta también altas densidades para esta especie tantoen los valles pirenaicos (valores de IKA de 45 y 53) como en las cuencasprepirenaicas (valores de IKA de 41 y 49). La segunda comarca de menos densidades la Navarra Media Oriental y esto es así en ambos años, con valores de IKA de16 en el invierno 2001 y 33 en el del 2002.

Conel fin de poder estimar densidades mediante el programa Distance los datos seagruparon en solo tres estratos: zona norte, zona media y zona sur. Lasdensidades estimadas para cada una de ellas son 0,27, 0,07 y 0,04 aves/10 ha,respectivamente.

Porcomarcas geográficas (tabla 1) se observa que, para ambos años, laNavarra húmeda del noroeste presenta el mayor índice de IKA, produciéndose unligero decremento en el 2002. Sin embargo, el resto de comarcas presentadensidades inferiores con un claro gradiente hacia el sur. Además, en todas lasdemás comarcas se produce un aumento de la densidad en el 2002, lo quedetermina, finalmente un aumento global de la especie en Navarra a pesarincluso de su reducción local en el noroeste.

Distribucióndel IKA

Sehan observado cornejas en el 90 % de las cuadrículas prospectadas (invierno2001) y en el 83 % (invierno 2002). Los porcentajes restantes, donde el índiceha sido nulo, corresponden a las zonas de menor densidad de la especiedescritas en el epígrafe anterior, es decir, la Ribera tudelana y la Navarramedia oriental. Paradójicamente también se obtienen algunas cuadrículas con IKAnulo en cuadrículas de montaña donde existe una altísima cobertura arbórea.

Endos ocasiones se observaron bandos o concentraciones de cornejas por encima delos 100 ejemplares. Esto determinó los dos máximos en los valores de IKAcorrespondientes a cada invierno. Estas concentraciones de aves suelen estar provocadaspor la presencia de fuentes predecibles de alimento como los basureros,muladares, granjas,... o bien por la proximidad a dormideros. Este segundo casotiene más influencia en el amanecer y el ocaso. El índice kilométrico deabundancia más elevado para una cuadrícula se obtuvo el invierno 2002 y estáprovocado por una gran concentración de cornejas en una cuadrícula en la quedebido a la escasa y mala red de carreteras y caminos solo se pudo hacer 14kilómetros: el resultado es una IKA próximo a los 900. El año precedente unaconcentración de cornejas ligeramente superior a los 100 individuos arrojó unIKA de 381.

Sinembargo, los porcentajes más elevados se obtienen para cuadrículas con unosvalores de IKA de entre 0 y 50 que representan el 65 % para el primer inviernoy 56 % para el segundo.  Con IKA’s entre50 y 100 se obtiene el 17 y el 15 % respectivamente; entre 100 y 150 de IKAsuponen el 4 y el 7 % y tan solo el 4 y el 2 % para valores de IKA entre 150 y200. Además, en el invierno 2001-2002 se censó una cuadrícula en los rangossiguientes, 200-250, 250-300 y 300-350. (figura 2)

Agregaciones

Durantela noche las cornejas tienden a agruparse en dormideros, unas vecesmonoespecifícos y otras multiespecíficos. Durante las horas de luz estas concentracionesse dispersan y los individuos se distribuyen por el territorio útil de unaforma más o menos uniforme. Sin embargo, las cornejas con mucha frecuenciamantienen pequeñas agrupaciones o grupos familiares también durante el día,tanto en invierno como en primavera.

Eltamaño medio de grupo es de 2,82 (n bandos = 469; 1321 ejemplares) para elinvierno 2001 y de 3,08 (n bandos = 469; 1444 observaciones) para el siguienteinvierno.

Confrecuencia las cornejas se concentran como se ha dicho en las proximidades delos dormideros y también en fuentes predecibles de alimento tales comovertederos y muladares. Con el fin de eliminar este tipo de agregaciones de loque son propiamente grupos familiares y, a la vez, favorecer el empleo detécnicas estadísticas, se realizó un nuevo estudio mediante el programaDistance y empleando únicamente aquellas aves vistas hasta los 325 metros yconcentraciones no superiores a los 15 ejemplares. En estas condiciones elvalor de grupo medio es de 2,42 (intervalo de confianza al 95% 2,25-2,60) en 2001 y de 2, 40(intervalo de confianza al 95% 2,21-2,59) en 2002.

Loscontactos más frecuentes se realizan con cornejas solitarias representando el36 % de los mismos en el invierno 2001 y el 43 en el siguiente invierno (figura3). El segundo intervalo de mayor número de contactos es el de parejas deindividuos (28 y 26 % respectivamente), seguido del de tríos (16 y 12%). Sinembargo, el mayor número de ejemplares se observa en las agregaciones de 2individuos representando el 24 % del total de individuos en el invierno 2001 yel 22 % en el de 2002. Los contactos de un solo individuo suponen el 15 y el 18%, respectivamente, o dicho de otro modo, el 85 % y el 82 % de los ejemplaresse observaron en agrupaciones de 2 ó más ejemplares. Los grupos de tresindividuos representan el 21 % y el 15 % del total de aves observadas y los decuatro el 17 % y el 15 %.

Distribuciónpor bandas

Sepidió a los colaboradores que asignaran cada observación a bandas de 25 metrosde ancho. Dado que hubo colaboradores que indicaron valores absolutos estosfueron normalizados a las bandas correspondientes. La banda donde se detectaronmás ejemplares fue la comprendida entre los 0 y los 25 metros en ambosinviernos. En esta banda se contactaron el 17 % de las aves en el invierno 2001y 21 % en el 2002. Paradójicamente la siguiente no fue la banda de 25 a 50metros si no la de 100 a 125 metros. Obviamente este resultado distorsiona larealidad y es el resultado de un factor psicológico por el cual los colaboradorestienen una tendencia a asignar las observaciones a la banda próxima más“redonda”. Por ejemplo, se observan discontinuidades en todas las bandas queincluyen la centena entera (100-125, 200-225,...). Este factor se corrige alagrupar todas las observaciones en bandas de 100 metros y los resultados paraambos años de censo se han representado en la figura 5. En ella puedeverse que el 58 y el 60 % respectivamente de los ejemplares se censan en labanda de 100 metros, el 27 % en ambos años en la banda de 100 a 200 metros, el8 y el 12 % entre 200 y 300 metros y valores por debajo del 5 % en las bandassucesivas. Como era de esperar, las distribuciones de ambos años son muysimilares y las diferencias son achacables a la asignación a una u otra bandade las agregaciones de individuos.

Distribución por hábitats

Cadacolaborador asignó las observaciones de cornejas a una de las categorías dehábitat que se proveyeron. Dada la diferente cualificación y experiencia de losobservadores las categorías de hábitat fueron muy genéricas. Sin embargo, unabuena parte de los colaboradores añadieron características más específicas enla descripción de los hábitats por lo que en algunos casos fue necesario unacierta recategorización de los mismos. Por otra parte, como se ha indicado enel apartado de material y métodos, se obtuvo la disponibilidad de hábitat en elconjunto de Navarra y esto nos permitió pronosticar el número de aves quedeberían ser observados en cada uno de ellos si la distribución de la especiefuera uniforme. Se ha asumido, creemos que con rigor, una cobertura tambiéncompleta y uniforme de la provincia. Finalmente se aplicó un test de la c2 para comparar lasdistribución esperadas y observadas.

Ladistribución geográfica que se ha descrito más arriba se corresponde con unaclara selección de hábitat por parte de las cornejas. En ninguno de los dosinviernos de censo las cornejas observadas se distribuyeron de una formaaleatoria. Los valores de la c2 para estacomparación son de p < 0,001; g.l. = 7 para el invierno 2001 y p < 0,001; g.l. = 7 para el invierno 2002.Los resultados se han graficado en la figura 6 donde se observa unaclara selección del hábitat empleado por la corneja a favor de la categoríaprados y campiña, entendiendo este término como la mezcla de prados y pequeñossetos y bosquetes. Se observa que en este tipo de hábitat se hubiera esperadoencontrar el 26 por ciento de los ejemplares mientras que los valores realmenteencontrados son 42 % y 50 % respectivamente para los dos inviernos estudiados.El segundo hábitat seleccionado activamente por la Corneja son los cultivos desecano, aunque no en la medida que lo hace por los prados y las zonas decampiña ya descritas. Por otra parte, se observa una clara evitación por laespecie de hábitats densamente arbolados (valores de 9 y 17 % frente a un 31 %esperado) y en menor medida de los cultivos de frutales y del hábitatcategorizado como “baldíos y matorrales”.

Actitudde las aves

Laactitud de las aves ha sido representada en la Figura 7 (poner unafigura con tres gráficos unos para posados/volando, otro para sustratos y otrospara tipo de sustrato)

Deltotal de aves consideradas (n = 1.322 para el invierno 2001; n = 1.423 para elinvierno 2002), es decir, aquellas en las que el observador anotóconvenientemente la actitud del ave en el momento de ser observada, el 78 y el76 % estaban posadas. Esto representa un porcentaje muy alto, mayor que encualquiera de los otros córvidos y rapaces censados simultáneamente (Cuervo,Urraca, Milano Real, Cernícalo Vulgar y Busardo Ratonero). Este factor debe serconsiderado a la hora de realizar e interpretar las estimaciones de poblacióncorrespondientes ya que, lógicamente, aquellas especies que se observan enmayor medida en vuelo resultan notablemente más detectables para el observador.El tamaño de bando observado no fue significativamente distinto para contactosde aves posadas o en vuelo, 2,40  paraejemplares posados y 2,38 para ejemplares en vuelo.

Delas aves que se detectaron posadas, el 62 y el 67 % lo estaban en el suelosobre sustratos naturales, normalmente, prados o campos de cultivos (n = 328 y690, respectivamente). El 23 y el 6 % para cada uno de los inviernos de censose anotaron como posadas sobre una estructura artificial y en posición elevada(n = 120 y 64), el 16 y el 23 % (n = 83 y 238) sobre posaderos naturaleselevados y el 0 y el 4 % (n = 0 y 34) en el suelo pero sobre estructurasartificiales.

Deentre los ejemplares posados sobre sustratos elevados, ya sean naturales oartificiales, se ha analizado el tipo de sustrato para ambos inviernos (n = 200y n = 73, respectivamente para los inviernos 2001 y 2002). Mayoritariamente lascornejas se observaron posadas sobre árboles con el 42 y 75 % de las avesseguidas de las detectadas sobre cables (19 y 15 %) y postes (37 y 4 %).

Influencia de los valores antrópicos

Las cuadrículas censadas se clasificaron en funciónde una serie de factores y para cada uno de ellos se contabilizaron lascornejas observadas y se estimaron las esperadas en función de los kilómetrosrealizados en cada cuadrícula, correspondientes a cada una de los parámetrosantrópicos definidos. Las cornejas esperadas y las observadas se compararonmediante un test de la c2 de comparación de porcentajes.

Parauno de los factores analizados se observó un valor de la c2 muy significativoen ambos inviernos de censo: la cobertura arbórea. En ambos años el valorde  p < 0,001 lo que significa que lasobservaciones no se distribuyen aleatoriamente cuando se considera la coberturaarbórea. De hecho, como se aprecia en la figura 8, las cornejasseleccionan las coberturas arbóreas entre el 40/50 % y el 90 % y evitan lascoberturas muy bajas, menores de 40 % de arbolado así como las coberturas porencima del 90 %.

Paralos factores densidad de población y kilómetros asfaltados así como para elíndice de antropización calculado no se observan diferencias entre las cornejasesperadas y observadas (p > 0,01) lo que parece indicar poca influencia dedichos parámetros en la distribución espacial de esta especie.

Finalmente,para el factor número de poblaciones se obtienen resultados difíciles deinterpretar ya que el test resulta significativo el invierno 2001 y nosignificativo el año siguiente. Seguramente este resultado está influido por lapresencia de alguna agregación numerosa.

Discusión

Discusión del método

Horariode censo. Los resultados en lo referente a ladistribución de los ejemplares a lo largo del periodo horario definido comoaceptable para la realización de transectos muestran información diferentecuando se considera el primer o el segundo de los inviernos en los que serealizaron los censos. Para el primero, parece observarse una distribución nouniforme a lo largo de dicho período. Este resultado indicaría, en principio, quelos ejemplares no se distribuyeron aleatoriamente a lo largo del período deobservación, aunque la prueba está afectada por la no aletoriedad en larealización de los transectos en las distintas comarcas que tienen una densidaddesigual para la especie. Un análisis visual del gráfico correspondiente, quese muestra en la figura 9?? permite observar una aparente mayoractividad de la especie en el periodo horario comprendido entre las 12 y las 13horas. Por el contrario, para el segundo invierno se observa una distribuciónacorde con lo esperado si los ejemplares se detectaran aleatoriamenteindependientemente del horario. Hemos de concluir que, efectivamente, este esel caso y que lo observado en el primer invierno es un artefacto debido a lafalta de control de los transectos en función de la comarca y del horario, y alconteo de concentraciones.

Días de censo. Seobserva una diferencia significativa entre las cornejas observadas y esperadasen función de los días de censo, hecho que puede ser debido a circunstanciasmeteorológicas, pericia de los observadores, aleatoriedad en la selección delas cuadrículas u otros factores. Si determinados días las condicionesmeteorológicas hubieran influido negativamente en la detectabilidad de laespecie, los datos de dichos días podrían ser menos precisos y representativosque el resto y, de alguna forma, haber introducido una inexactitud en elconjunto. En el censo del primer invierno se observa que hay un día, el 3 deenero, que es el que aporta la mayor discrepancia. Si se eliminara del análisisese día en particular, la prueba de la c2 pierde susignificación (p = 0,63; g.l. = 20). Del análisis de las cuadrículas realizadasen ese día se concluye que una de ellas, en particular, la XN06, es la quemuestra la mayor densidad de cornejas y la que contribuye decisivamente a ladiscrepancia respecto al valor observado. Algo semejante se produce el inviernosiguiente donde el día más dispar es el 4 de enero por razones análogas. Lasola eliminación de ese día de la prueba c2 determina un nuevovalor no significativo (p = 0,37; g.l. = 17). Además, existen dos evidenciasmás que hablan a favor de la no influencia de las fechas de censo o de laclimatología, hechos ambos que podrían distorsionar los resultados, y por ende,su interpretación. Por una parte, los días que contribuyen a la discrepanciaentre valores esperados y observados son distintos para las distintas especiescensadas además de la Corneja y, por otra, hay especies que no se muestranafectadas por los días de censo como el Busardo Ratonero o el Cernícalo Vulgaren ninguno de los dos inviernos.

Discusión de los resultados

La serie deestudios mediante transectos cuyos resultados parciales en lo concerniente a lapoblación de Corneja Negra invernante se presentan aquí se iniciaron a raíz delcenso de Milano Real promovido por la Sociedad Española de Ornitología(SEO/BirdLife) entre los años 1992-1994. En Navarra, progresivamente seañadieron otras rapaces a los mismos, y finalmente ciertas especies decórvidos. El objetivo no es otro que aprovechar el esfuerzo realizado paraacopiar datos sobre especies para las cuales se dispone de muy escasainformación. Existe la creencia de que los córvidos están sufriendo unconsiderable aumento poblacional y que esto va en detrimento de las especiescinegéticas. Con frecuencia ambas ideas no están respaldadas en ningún datocontrastable o se generalizan de forma inadecuada. Se presentan aquí losresultados de este censo con la intención de aportar una base de conocimientosobre esta especie en Navarra.

Enla mayoría de los países parece efectivamente haberse dado un incremento de laspoblaciones de esta especie en las últimas décadas (Heath, 2000). En particulareste incremento está bien documentado para el Reino Unido gracias a los censosde aves comunes que cuentan con una larga tradición. En este país, losincrementos se sitúan por encima del 100 % entre 1964 y 1993, tanto para zonasboscosas como para zonas dedicadas a la agricultura y la ganadería (Gregory,1995). Lo mismo parece aplicarse en el caso del norte de Italia donde se haconstatado un incremento entre 1980 y 1994 del 107 % (Fasola et al., 1996).Sin embargo, en algunas comarcas de Alemania la especie se ha enrarecido comonidificante y como invernante, aunque esto último se achaque a la tendencia dela especie a reducir su migración y permanecer en las zonas de cría enEscandinavia (Busche, 2001).

EnNavarra en su conjunto no se constata dicho incremento. El valor de IKA totalpara esta especie deducido de los datos de Urmeneta et al. (1990) es de35,7 y los valores obtenidos ahora son de 35,5 y 41,9 para los dos años enestudio. Los datos de ese estudio fueron procesados informáticamente y se lesaplicaron las técnicas de estimación de densidades y poblaciones mediante elprograma Distance, y para los mismos modelos y condiciones que para los añosdel presente trabajo. La densidad global obtenida fue de 0,1407 en 1990 frentea 0,113 para el año 2001 y 0,129 para el año 2002. La comparación, si bienorientativa, no es rigurosa ya que se observan algunas diferencias entre ambosestudios. Por una parte, el esfuerzo del presente es más del doble que en elprecedente. De otra parte, aunque las metodologías parecen ser idénticas lascurvas de distribución de ejemplares en función de la distancia a la línea deavance son notablemente diferentes, hasta el punto de que el programarecomienda ajuste de modelos diferentes. Esto explica las discrepancias entreel análisis de los IKA’s y el de las densidades. También se explica así laelevada dispersión para el intervalo de confianza de la estimación de densidady, por ende, del de abundancia. Para el año 1990 la estimación de población esde 14.658 ejemplares y el intervalo de confianza oscila entre 9.454 y 22.725.De acuerdo con estas estimaciones la población de Corneja se habría reducidoligeramente en Navarra en esta década.

Santosy Tellería (1981), empleando una técnica similar en época invernal en elSistema Central dan valores de IKA de 48,5. Este valor está, lógicamente, porencima de la media para toda Navarra, por debajo de la zona de mayor densidaddel norte de Navarra, en los mismos niveles que otras zonas norteñas, yclaramente por encima de los valores de la zona media y sur de la comunidad.Sus datos también muestran una gran diferencia entre el IKA invernal de 48,5 yel primaveral de 28,9 como lo hacen los nuestros donde el IKA primaveral caehasta 14,8 (Deán y Ollakindia, en preparación). Varias explicaciones se hanpropuesto para este descenso, entre ellas la elevada mortalidad de losjuveniles en el primer año de vida (Cramp, 2000) y la entrada de migrantes, yes posible que ambos contribuyan a la diferencia entre los valores primaveralese invernales.

Existenpocos datos de densidades invernales de la especie en comparación con losexistentes para la época reproductora (Cramp, 2000; Jubete, 1997; Román, 1996;Sánchez, 1991; Erez y Yom-Tov, 2001; Politi y Giacchini, 2001, Giacchini yPoliti, 2001). En época invernal Mezzavilla y Martignago (2001) dan valores de0,53 aves/10 ha y Sánchez (1991) en Pinares de la Sierra de Gredos de 0,40 aves/10ha. La densidad global para Navarra es de 0,113 (2001) y 0,129 (2002) aves/10ha, por lo que las zonas de mayor densidad podrían estar próximas a alcanzardichos valores. Sin embargo, la inmensa mayoría del territorio debe estarclaramente por debajo de los mismos. Si se toman como referencia los datos deparejas reproductoras la población navarra parece estar en los rangos más bajosde densidad obtenidos, siendo esta elevada solo de forma local. En cualquiercaso, convienen tener en cuenta que las densidades obtenidas en el presentetrabajo cubren una superficie mucho mayor que la de la mayor parte de trabajosreferenciados.

Losdatos del presente estudio se estratificaron grosso modo según lascomarcas empleadas en el estudio de Urmeneta et al. (1990) parafacilitar la comparación de los datos. Aquel estudio se realizó por comarcas yel presente, en cambio, por cuadrículas UTM por lo que los márgenes de aquellasno se solapan exactamente con los de estas. Llama la atención poderosamente ladiferencia de distribución en ambos estudios. Comarcas como la Ribera con elmayor IKA en 1990 pasan a ser de las comarcas más pobres ahora. También lasBardenas sufren una disminución importante de ejemplares. Por el contrario, unade las comarcas con menor densidad para la especie en el censo del 90 pasa aser ahora la de mayor densidad con una amplia diferencia: son los valleshúmedos del norte e incluye el Valle de la Ulzama, la sierra de San Miguel deAralar y el corredor de la Barranca.

Otrodato de interés es el importante aumento de densidad para la especie en toda lazona media y sur de Navarra entre los inviernos del 2001 y del 2002, en clarocontraste con una reducción en la zona norte.

Nuestrosresultados no apoyan la hipótesis de la influencia de la Corneja sobre especiescinegéticas y muestran una distribución contraria al de la distribución de estetipo de especies y, particularmente, de la Perdiz Roja. Además, los descensosde población experimentados en la zona sur de Navarra en la última década no sehan traducido en un aumento de las poblaciones de la patirroja. Al contrario,esta atraviesa una situación cada vez más precaria. Además, estudios dealimentación de la corneja describen una dieta básicamente insectívora (Soler ySoler, 1991).

Lainfluencia de la Corneja sobre las especies cinegéticas no parece serimportante en contra de la creencia generalizada. McGowan’s ha analizado unaserie de estudios sobre la eliminación de córvidos para favorecer a lasespecies cazables concluyendo que dicha técnica sencillamente no logra losobjetivos propuestos (McGowan’s (sin fecha) y referencias allí citadas). Encambio, Liebezeit y Luke, en un riguroso informe proponen medidas para reducirla predación por parte de los córvidos de especies amenazadas en California(USA).

Otracaracterística importante del comportamiento de la especie, y que condiciona dealguna manera los resultados obtenidos, así como las estimaciones de densidadde la especie, es su tendencia a formar agregaciones de individuos. Estaspueden ser de tamaño moderado, hasta los 10 ó 20 ejemplares y corresponder agrupos familiares o zonas propicias para la nidificación o alimentación.También pueden ser de tamaño mayor, de hasta varios centenares de aves, cuandovienen asociadas con fuentes predecibles de alimento o zonas próximas condormideros comunales. En estos casos se han citado grupos de hasta 900individuos (Cramp, 2000). Nuestros resultados muestran valores de grupo medio(eliminando las grandes concentraciones debidas a la existencia de fuentes dealimentación o dormideros) de 2,40 y 2,42 para los dos años de estudio. Estosdatos concuerdan razonablemente con los obtenidos por Soler (1987) que obtienetamaños de bando medios en época invernal – noviembre-febrero - de 2,57 y 2,07para grupos en vuelo y posados respectivamente. También concuerdan con losobtenidos previamente para Navarra con valores de 2,68 (Urmeneta et al.,1990) y para el Sistema Central (2, 09 (Santos y Tellería, 1981)). Sin embargo,el estudio de Urmeneta et al. (1990) muestra diferencias entre  los valores para grupos en vuelo (2,03) yposados (3,00) que nosotros no hemos obtenido. Finalmente, el tamaño de bandoen época reproductora parece reducirse respecto al invernal dando, en Navarra,un tamaño medio de 1,76. Este mismo hecho lo constata tanto Santos y Tellería(1981) como Soler (1987). Cualquiera de estos tamaños de grupo están muyalejados de algunas referencias encontradas en la bibliografía sobre laespecie. Por ejemplo, Giacchini y Politi (2001) dan un tamaño de bando medio de13,9 ejemplares.



Agradecimientos.Este trabajo es el resultado de un proyecto promovido por la Sociedad deCiencias Naturales Gorosti y realizado en base al trabajo de un extenso númerode colaboradores que hemos querido citar en su totalidad más abajo y a los queagradecemos cálidamente su apoyo. Pedimos disculpas si alguno, de entre ellos,no apareciera citado. El apoyo del Guarderío de Medio Ambiente del Gobierno deNavarra fue determinante para poder alcanzar la cobertura obtenida. Gracias.Finalmente, el proyecto contó con subvenciones del Gobierno de Navarra quecubrieron los gastos.

Tambiénquiero agradecer a Gonzalo Deán, 11 años e hijo de uno de los autores, el que,tras un desagradable incidente informático en el que se perdieron ciertosdatos, y al grito de “papá, yo te ayudo”, introdujo al ordenador la informacióncorrespondiente al censo de 1990 (Urmeneta et al., 1990). Esto nos hapermitido hacer las comparaciones pertinentes con dicho censo. ¡Qué estasolidaridad y generosidad te acompañen siempre!

Listado de colaboradores

Abadía,P., Aguirre,I., Aizpurua,O., Almingol,C., Almingol,L., Alvarezde Arkaia, I., Amezua,I., Andrés,T., Antón,I., Añorga,A., Aramendía,I., Ardaiz,J., Ardaiz,E., Ardanaz,J., Ardanaz,E., Arizaga,J., Arrastia,J., Arratibel,P., Arriazu,I., Arrieta,L., Ayesa,G., Azcocha,C., Barricarte,L., Becio,A., Beguiristaín,E., Belzunegui,E., Berasategi,G., Bergara,I., Bergerandi,A., Blanco,E., BlancoIturriaga, E., Buitrago,C., Burgui,M., Caballero,M., Campión,D., Canet,V., Carrica,J., Casado,R., Chavarren,C., Cormenzana,A., CortésAvizanda, A., Cuairán,J., deCastro, A., deFuentes, J., Deán,J., Deán,G., Deán,G., Díaz,S., Echecón,M., Elósegui,M., Elósegui,J., Erdozain,F., Erkizia,M., Erviti,., Esarte,J., Escobal,M., Estarriaga,A., Estarriaga,J., Etxaniz,M., Eusa,E., Ezquerro,M., Falces, M., Fernández,A., Fernández,J., Fernándezd'Arlas, E., GarcíaEnériz, D., Giménez,I., Goñi,L., Goñi,J., Gorospe,G., Herrero,E., Hortelano,R., Hurtado,A., Ibarguchi,M., Iraizitz,K., Jiménez,M., Juanes,A., Lacunza,J., Lanas,R., Lanas,R., Landaluce,S., Larrea,L., Larregi,M., Larumbe,J., Latierro,L., Lazcano,E., Lecumberri,A., Legarrea,S., Leiza,A., Lekuona,J., Leoz,J., Lerga,I., Lezaun,A., Lizarraga,J., Lizarraga,A., Lizarraga,P., Lizarraga,I., Llamas,A., Llamas,M., LlamasSaiz, J., López,E., Madoz,J., Maguregui,J., Maiza,S., Markina,N., Martín,M., MartínCivera, D., Martínez,T., Martínez,I., MartínezGonzález, R., MateoJiménez, J., Mendez,E., Mendioroz,M., Meoki,M., Molinero,I., Moreira,A., Muguiro,M., MuñozJiménez, J., Murchante,D., Murillo,J., Nieto,F., Ochoa,J., Oihartzabal,A., Olabe,X., Olano,A., Ollakindia,A., Ollobarren,., Onrubia,A., Oreja,O., Oreja,L., Oroz,M., Orta,M., Pascual,E., Pérez,J., PérezNievas, J., Pinedo,L., PraderaSanz, B., Purroy,E., Redondo,M., Remirez,X., Retegui,O., RípodasAlonso, V., Rol,S., RomeraTilland, D., RubioPilarte, X., Salón,E., Salsamendi,E., Salvatierra,M., SanRomán Aberasturi, B.,Santesteban,T., Sarasola,V., Senosiain,A., Soria,P., Tomás,P., Txintxurreta,A., Unamuno,J., Unanue,J., Unzu,F., Urdanpilleta,M., Urra,F., Urriza,J., Vaz,J., Vera,O., Vergarade la Fuente, N., Vilches,A., Villafranca,F., Villegas,A., Vinacua,J., Zapiain,M., Zudaire,E., Zufiaur,P.