Pamplona ofrece una de sus mejores vistas desde la cuesta de
Beloso. Rodeada por los montes que configuran la Cuenca, Iruñea se yergue sobre una meseta de tufa azulada con empinadas
ripas, formadas por la acción geomorfológica del río Arga que abraza a la ciudad. Sobre la tufa hay un espesor variable de cascajo, por lo general ya sólo visible al construir aparcamientos subterráneos o las cimentaciones de los edificios. El cascajo, la tufa y los depósitos más recientes del Arga constituyen el sustrato geológico sobre el que se asienta la capital de Navarra y la base estructural de su peculiar paisaje . Los afloramientos rocosos en término pamplonés no son espectaculares; sin embargo, no están exentos de una notable belleza y un rápido análisis de los mismos nos revela su valor científico, didáctico y cultural, retrotrayéndonos a tiempos pretéritos en los que el mundo y la actual zona de la Cuenca de Pamplona eran muy diferentes de la actualidad.Los sedimentos más recientes de Pamplona son los que deposita el
Arga. Los meandros del río van erosionando por fuera los márgenes del cauce, creando en la tufa fuertes escarpes (como los del Parque de la Media Luna, en
Argarai), en tanto que por dentro va dejando, crecida tras crecida y como si de un pequeño Nilo local se tratara, fértiles capas de sedimento que registran la historia geológica más reciente de Pamplona y nutren las afamadas verduras de las huertas de La Magdalena, Arantzadi y
Errotxapea. Las capas de grava o cascajo que en muchos lugares del subsuelo pamplonés sellan la
tufa, constituyen lo que en términos geológicos se llama "terrazas fluviales" y son también depósitos del río
Arga, pero de un Arga mucho más joven y alto topográficamente que el de ahora. Como las de otros ríos navarros, las terrazas del Arga datan del Pleistoceno, larga subdivisión temporal del periodo Cuaternario que antecede, entre 1,8 millones y 10.000aaños, a los tiempos actuales. A lo largo del Pleistoceno el clima global se hizo repetidamente mucho más frío que en la actualidad y grandes espesores de nieve y hielo llegaron a cubrir permanentemente las montañas y amplias zonas del planeta, incluida la mayor parte de Europa. Las terrazas de Navarra han suministrado restos óseos de elefantes y otros mamíferos de la época. En tierras de labor asociadas a terrazas colindantes con le término de Pamplona se han extraído bifaces y otros útiles prehistóricos de piedra, testimonios de una antiquísima presencia humana en la Cuenca.
Las tufas o margas son rocas mucho más antiguas y su historia nos traslada a una geografía local radicalmente diferente de la que actualmente conocemos, puesto que en origen son barros calcáreos depositados en el fondo del mar. Datan de hace unos 40 millones de años, del periodo Eoceno, en la primera mitad del Terciario. Por aquel entonces no había seres humanos y el Dominio Pirenaico estaba ocupado por un golfo marino abierto hacia el Atlántico. Como los copos de nieve que observados al microscopio nos revelan un universo fugaz de bellísimos cristales de hielo, la
tufa, tamizada con un cedazo finísimo, nos muestra un interior repleto de infinidad de microfósiles, muchos de ellos correspondientes a minúsculos caparazones de seres unicelulares que todavía son muy abundantes en los fondos y en el plancton de los mares actuales. El que fuera gran naturaslista y paleontólogo navarro, el padre Máximo Ruíz de Gaona (1902 -1971) recientemente homenajeado en la revista "Príncipe de Viana" que edita el Gobierno de Navarra, dedicó una parte importante de su vida científica al estudio geológico y paleontológico de las
tufas, formación geológica de enorme espesor y continuidad lateral, prolongándose hacia el Este por La Canal de Berdún hasta Jaca. Numerosos geólogos de todo el mundo se han interesado por nuestra geología local. Desde que el francés Louis Carez la describiera por primera vez en 1881, otros muchos, incluido el ilustre escolapio anteriormente citado, le han seguido
(Mallada, LLopis-Lladó, Ríos, Magin, Mendizabal, Del Valle de Lersundi,
Mutti, Baceta, Payros, etc) y las tufas de la Cuenca se conocen en la literatura geológica internacional con el,nombre de " Formación de Margas de Pamplona". La comunidad geológica internacional recomienda encarecidamente la preservación de afloramientos en las áreas-tipo, recomendación que parece ser ignorada en nuestra tierra, donde numerosos y bellos afloramientos naturales de
tufa, antaño abundantes y característicos del paisaje circunpamplonés, hoy salvajemente desfigurado, han desaparecido para siempre. Actuaciones desafortunadas como la acometida recientemente por el Consistorio de la capital en la ripa de
Beloso, muestran el desconocimiento por parte de ciertos técnicos del comportamiento erosivo de la tufa y han destruido parcialmente uno de los más bellos, accesibles y didácticos enclaves geológicos de Pamplona.
Debemos caminar imperativamente hacia una concepción amplia, laica, moderna y progresista de lo que es patrimonio. En esta nueva visión la unidad básica patrimonial es el paisaje, concepto que incluye en un todo tanto los elementos edificados como los que llamamos naturales. Desde este punto de vista, las rocas, además de su indudable y frecuente valor económico (fuente de metales y otros elementos útiles, combustibles fósiles, materiales de construcción, etc.), tienen también un valor patrimonial. Parte esencial y frecuentemente olvidada del Patrimonio Natural, constituyen , como hemos dicho, la base estructural y uno de los elementos más característicos del paisaje, sin olvidar su valor histórico como registro de sucesivos mundos desaparecidos. El registro Geológico es un archivo único que contiene la historia de la Tierra. También en este caso es necesario armonizar necesidad y conservación.
Existe una creciente preocupación internacional por la preservación del Patrimonio Geológico. En Europa, la creación en 1990 en la ciudad noruega de Lom del Grupo de Trabajo Europeo para la Conservación de la Ciencia de la Tierra
(E.W.G.E.S.C.), la celebración del Primer Simposio Internacional sobre la Protección del Patrimonio Geológico
(Digne-Les-Bains, Francia, junio de 1991) o las más recientes Jornadas Nacionales del Patrimonio Geológico, celebradas en parís en el pasado mes de noviembre, en donde se abordaron aspectos legales, educativos y culturales, así como la situación concreta de protección del Patrimonio Geológico en los diversos países, son ejemplos cercamos de ello. En el Simposio de
Digne-Les-Bains, que reunió a más de 120 especialistas de 30 naciones oficiales y fue auspiciado, entre otras organizaciones, por el Departamento de Ciencias de la Tierra de la UNESCO, se consensuó finalmente una "Declaración Internacional de los Derechos de la Memoria de la Tierra". La UNESCO, preocupada por la preservación del conjunto
Geosfera-Biosfera y en el contexto de la protección del Patrimonio Mundial, lleva tiempo trabajando en la creación de una Red Global de Enclaves
Geológicos(Geosites).
El actual territorio de Navarra constituye una auténtica encrucijada geológica. En él convergen el Pirineo central, la Cuenca Vasco-Cantábrica, la Cuenca de Aquitania y la Depresión del Ebro ; la Placa Ibérica y la Placa Europea. Pocos lugares hay en Europa en donde en un radio de acción de unos pocos kilómetros - tómese como centro Pamplona - pueden observarse tantos y tan diferentes dominios geológicos. Existe una amplia normativa de la Comunidad Europea, del Estado español y de la Comunidad Foral de Navarra, referente a Espacios Naturales bajo la cual se puede llevar a cabo una protección de enclaves geológicos de interés. Comparativamente a otras regiones europeas, la CFN cuenta con un buen número de espacios naturales protegidos (consúltese a este respecto el libro de F. Armendariz "Espacios Naturales Protegidos de Navarra" - Gobierno de Navarra, 1995). Varios de ellos encierran una gran riqueza geológica , ciertamente tenida en cuenta junto con aspectos de su fauna y flora a la hora de su declaración como espacio protegido (Larra,
Arbaiun, Nacedero de Urederra, diversos sotos, etc.). Sin embargo, tan sólo dos -las reservas naturales de Labiaga en Vera de Bidasoa y la Cueva de Bajaun Etxea de
Lantz, la primera de ellas por desgracia, continuamente "visitada" por coleccionistas y comerciantes de fósiles- han sido creadas por su interés específicamente geológico. Numerosos enclaves geológicos esperan en Navarra una toma en consideración y protección adecuadas. Su potencial científico, educativo y turístico (los paisajes geológicos y la paleontología en
E.E.U.U., el Reino Unido o Francia, atraen ya a un turismo numeroso), son muy notables.
Los afloramientos de
tufa, las terrazas cuaternarias, los meandros del Arga y sus sedimentos más recientes, los manantiales, etc., constituyen los elementos más característicos de un Patrimonio Geológico de Pamplona que existe y debemos preservar. Patrimonio Geológico de Pamplona y de Navarra son también las diversas colecciones existentes o lo que, lamentablemente en algunos casos, queda de ellas. Colecciones referenciales como las de Ruiz de
Gaona, Servicio Geológico de Navarra y Potasas de Subiza, colecciones científicas en universidades y museos extranjeros, colecciones de colegios y particulares, etc., esperan para su adecuada conservación y divulgación la imprescindible creación de un museo de Historia Natural en Navarra. Parte esencial del Patrimonio Geológico es, asimismo, el patrimonio escrito, que comprende la abundante literatura geológica y paleontológica existente sobre nuestra tierra. Igualmente, debería considerarse el valor patrimonial de las rocas de los edificios emblemáticos y las antiguas canteras; como las de Ezcaba y alrededores, de donde desde tiempo inmemorial se ha extraído la piedra con la que está construida y pavimentada una parte importante de la Pamplona histórica . En este sentido, actuaciones como la sustitución del adoquinado o la "rehabilitación" de la Universidad y Hospital de Santo Domingo, en donde se han utilizado materiales
composicional, textural y cromáticamente diferentes de los predominantes en su entorno arquitectónico, constituyen, en nuestra opinión, no sólo una agresión hacia el Patrimonio Histórico de Pamplona, sino asimismo acciones poco respetuosas con su Patrimonio Geológico. Sería un deseable signo de progreso que, de la misma manera que en ciudades como París, donde se han conservado algunas de sus canteras históricas o, en Nueva
York, en cuyo famoso Central Park pueden observarse las profundas estrías dejadas sobre las rocas por las lenguas glaciares que hace miles de años discurrían por la región, también aquí fuésemos capaces de materializar iniciativas parecidas. Los parques de nuestra capital podrían contar con algún afloramiento - natural o excavado artificialmente - el cual, convenientemente señalizado y explicado, permitiera a la gente sumergirse en el tiempo para conocer algo más, leyendo el mensaje de las rocas, la historia y el Patrimonio Geológico de Pamplona.