Juan Ignacio Deán Pinedo
Navarra
es una región en la que no abundan las zonas húmedas apropiadas para la
nidificación o reposo de las aves acuáticas. Tan sólo 6 de estas zonas
han sido protegidas por el Gobierno de Navarra evitando su degradación.
De las zonas húmedas dependen el 40 % de las especies de aves catalogadas
para la región (un total de 322 especies). De las 6 zonas citadas, 2, la
laguna de Pitillas y el embalse de Las Cañas han pasado a formar parte de
la red Ramsar de zonas de importancia internacional para las aves acuáticas.
Paradójicamente una de las zonas de mayor interés para la fauna acuática
permanece sin recibir la atención que merece por parte de las autoridades
responsables.
Hace ya casi diez años que se publicó por primera vez (Gorosti, 4,
8-13) un artículo poniendo de manifiesto la importancia de la laguna de
Loza en la migración de las aves acuáticas y la necesidad de proceder a
su recuperación y protección. Aquel artículo venía a resumir, a pesar
del sesgo que imponían las circunstancias de aquel entonces, las
observaciones realizadas en los 3-4 años precedentes y que dejaban
entrever el interés de esta zona húmeda. Otros naturalistas y
asociaciones conservacionistas implicadas con la defensa de la naturaleza,
han venido reiterando posteriormente la necesidad de una actuación más
decidida encaminada a la recuperación de este enclave. Así, entre otros,
SAIAK denunciaba la desecación de la laguna (Diario de Navarra, 1/2/91).
GURELUR informaba en el 93 de la caza nocturna furtiva de ansarones.
Exigiendo una mayor vigilancia nocturna se manifestaron ANAT-LANE, ANAN y
GOROSTI (Diario de Navarra, 5/2/94). J.J.B. se hace eco de la presencia de
"miles" de ansarones el 19/2/94 (Diario de Navarra). La asociación
UGATZA insiste en las causas que hipotecan la realidad de esta laguna:
desecación y tendidos eléctricos y resta importancia a la caza furtiva
(Diario de Navarra, 6/3/94). J. Ardanaz también pidió un arreglo rápido
y satisfactorio entre el Ayuntamiento de Loza y el Gobierno de Navarra
(Diario de Navarra, 10/3/95). También J.I. Deán aprovechó, en el año
91, las páginas del desaparecido Navarra Hoy para insistir sobre la
precariedad conservacionista del enclave.
En aquel primer artículo se reflejaban las causas de la degradación
de la balsa, a saber y por este orden: desecación, caza, tanto legal como
ilegal, y tendidos eléctricos. Desde entonces algunas cosas han cambiado
de forma significativa como se describe a continuación. Lamentablemente
la falta de actuación del Gobierno de Navarra, rayando la desidia, ha
propiciado que estas circunstancias se vean agravadas hoy: las excavadoras
han concluido su trabajo de ensanchamiento de los canales que desagüan la
balsa garantizando de esta manera su desecación y degradándola desde el
punto de vista mediambiental.
En el año 86 y anteriores la balsa perdía todo su interés como
refugio y reposo de aves acuáticas hasta comienzo del mes de marzo, (y
posteriormente debido a la caza ilegal) y actuaba en cambio como una
trampa mortal para ánsares, patos, limícolas, ardeídas y cualquier ave
que decidiera tomarse un respiro por estos pagos. Al compás con las órdenes
de veda de años posteriores el número de especies acuáticas cazables de
forma legal se ha racionalizado y reducido de forma significativa (25 en
el 86, 24 en el 87, 21 en el 90 y 8 en el 95). También lo hicieron los
períodos hábiles para la caza.
Después de una serie de denuncias, tanto públicas a través de los
medios de comunicación como oficiales, por caza furtiva esta práctica se
ha reducido de forma importante y de hecho se ha producido un cambio de
actitud significativo en los cazadores locales que han dejado de dar
cobertura a estas actividades. Por otra parte, se ha producido un
incremento de la vigilancia sobre la balsa especialmente durante el período
migratorio de los ansarones, tanto por parte de las autoridades (Guarderío
Foral y Guardia Civil) como por parte de las asociaciones naturalistas, y
de personas independientes, así como de simples curiosos atraídos por el
espectáculo de los bandos de gansos evolucionando sobre la balsa o sus
alrededores. Esta presencia resulta en cualquier caso molesta para los que
tratan de hacerse con algún ansarón de forma ilegal.
Sin embargo, la causa más importante de degradación de la laguna de
Loza, la desecación mediante los canales de drenaje, sigue
actuando de forma inexorable y se ha agravado tras la actuación de las
excavadoras y sigue sin hacerse realidad el compromiso de mantener un
cierto nivel mínimo de agua. Además la presencia de las torres de
alta tensión continúa actuando como otro factor limitante para el
uso por parte de las aves acuáticas de este reducto húmedo.
El alivio de la presión cinegética ha permitido constatar las buenas
características de esta zona húmeda para un notable número de especies:
hasta 62 especies de aves acuáticas han sido ya observadas en la zona.
Por otra parte, la publicación del primer Anuario Ornitológico de
Navarra, permitió constatar que esta zona húmeda fue la que proporcionó
el mayor número de citas de interés para los años 93-94. De hecho, 2 de
las últimas primeras citas de especies de aves en Navarra, el Tarro
Canelo y el Ostrero se han producido aquí. La laguna constituye
probablemente el lugar más apropiado para la observación del Ganso y la
Cerceta carretona, así como para un largo etcétera de patos y, sobre
todo, limícolas. Cabe destacar la presencia regular de especies en
peligro de extención como el Avetoro y la Espátula.
Aparte de acoger aves acuáticas, la balsa es utilizada como zona de
campeo y caza por halcones, gavilanes, cernícalos, milanos reales y
negros, ratoneros, aguiluchos laguneros, cernícalos y águilas
culebreras. La balsa también es empleada durante el invierno como
dormidero de estorninos, así como en migración por numerosas especies de
hirudíneos, fringílidos, muscicápidos, gorriones, alaúdidos, lánidos,
emberícidos, etc. hasta completar un total de más de 130 especies de
aves haciendo uso de una u otra forma de la laguna.
Ante el evidente desinterés de las autoridades para
acometer la recuperación definitiva de la laguna de Loza hemos decidido
hacer público, una vez más, nuestro firme convencimiento de que el mejor
uso para la misma sería su incorporación al patrimonio natural común de
todos los navarros.