Campañas de Gorosti. > Caza y contrapasa. > Gorosti y la contrapasa. > Hemeroteca. > Cartas al director.

 

Gorosti y la contrapasa
Volver ] [ Cartas al director ] Comunicado en Diario de Navarra 06/04/99 ] Comunicado de prensa (02/03/1999) ] Las palomas dejarán de pasar ] Se ha alcanzado el humbral crítico ]

 

Hemeroteca

 

Francisco Javier Purroy.
Juan Ignacio Deán.

Cazar palomas: sólo ahora, en la pasa

Transcurre octubre y los montes navarros son un despliegue continuo de puestos y trepas que esperan la migración de las palomas, nada menos que 4.344 puestos, un mínimo de 8.000 cazadores habituales y una cifra anual de capturas de alrededor de 70.000 torcaces y zuritas abatidas, datos acopiados por Enrique Castién en 1983, hoy aún algo superiores, y que demuestran que los bandos que sobrevuelan en otoño el territorio foral son tiroteados a modo, tanto en el primer frente de collados fronterizo, desde Lizuniaga (Vera de Bidasoa) al portillo de Arraco (Belagua), con los enclaves más famosos de Echalar, Quinto Real, Lindux y Guibelea, como en las sierras interiores que enlazan Aibar e Izco con Guirguillano, Valdegoñi e incluso los pinares riberos de Lerín. Estas torcaces que desde Rusia, Escandinavia y Europa Central van a invernar a las dehesas del suroeste español y Portugal pagan un pesado tributo a los cazadores navarros, sin prácticamente poder detenerse a descansar en unos bosques y collados plagados de escopetas y gracias a que esta especie procura en los días de máximo paso hacerlo con viento de cola, a gran altura, táctica que disminuye su mortalidad, muy fuerte con bochorno que las fuerza a cruzar más bajas.

Corren voces interesadas, mentirosas, que afirman que la paloma aumenta, que incluso hay países donde se ha convertido en plaga y gente que la caza todo el año, por lo que ante tal esplendor palomero no sólo se justifica el perseguirla en la pasa, sino que conviene también el hacerlo en febrero y marzo, en la contrapasa, cuando regresan al norte a criar, pasándose por el forro la Directiva de Aves de la Unión Europea que propugna sólo una explotación moderada sin caza primaveral. Es decir, volvemos a lo más cutre del pasado, al ave de paso estacazo, ajena a la moderación esperable en el cazador moderno que aúna conservación y deporte.

Empiezo por desmontar la primera mentira, la del incremento de las palomas migratorias. El mejor testigo son los censos realizados 19 temporadas, desde 1989, en Orgambidexka, uno de los mejores puertos pirenaicos para la pasa, situado al oeste del pico de Orhi. Hoy migran sólo tres cuartas partes de las palomas que se censaron a principio de los ochenta. La media anual de palomas en paso (el 98% torcaces y el 2% zuritas) ha sido de 261.285 en el periodo 1995-97, frente a la de 338.019 aves contadas de promedio entre 1979 y 1982. El declive es aún más acusado si considerá ramos las cifras de palomas capturadas con red en las diez palomeras vascas, tanto las francesas como las de Echalar, que han pasado de una media de 40.000 aves por año en los cincuenta a 15.000 palomas de media conjunta en los noventa. Claro que en este caso puede que el bajón derive tanto de que pasan menos bandos y de que, encima, entran muy altos, revolados a tiros desde la llanura aquitana, con lo que la eficacia de la red mengua.

Alain Jean, experto francés, en su reciente libro publicado en 1996 es aún más concluyente: 'la población migratoria de palomas transpirenaicas ha protagonizado un marcado declive desde 1945, con efectivos que hoy se han reducido a la mitad. No es del lado de la natalidad sino del de la mortalidad donde hay que buscar los motivos del descenso. Con un núcleo nidificante de sólo un millón y medio de parejas, es la población que sufre actualmente la mayor presión de caza'.

Es palpable que estas palomas protagonistas de la pasa por Navarra están en franco retroceso, sin nada que ver con la buena salud de la especie en otros núcleos sedentarios en zonas agrícolas o urbanas, por ejemplo en Inglaterra o incluso las que ahora anidan más numerosas en secanos del centro español. Cazarlas como si fuesen una plaga es un exceso, un desatino que va a costar aún más caro, sin excusas para una explotación abusiva, impresentable, que encima pretende castigarlas en la contrapasa.

La insolidaridad cinegética con las aves migratorias empieza a prosperar y con el minifundismo en las decisiones cada vez resulta más problemático que Europa controle esta oleada de insensatez.

Puesto que los franceses van a cazarlas ahora y en la contrapasa, vascos y navarros quieren imitarlos en burrez. Al grito de maricón el último, Extremadura y Castilla-La Mancha ya empiezan a dar permisos a fincas con dehesas para que las tiren también en febrero y marzo, so pretexto de daños agrícolas, totalmente inventados, porque hay bellota y hierba de sobra. En el norte, al comprobar que los colegas del sur se exceden, se apuntan a la moda del integrismo cazador y, como ejemplo, en Suecia han solicitado cazar las becadas en mayo y junio, durante el vuelo nupcial, puesto que sobre todo se exhiben machos, y en Finlandia cazar los patos que vienen a nuestras lagunas en marzo y abril cuando retornan a poner. Y así va a ir la feria del pimpampún, desmadrada, insolidaria y egoísta, que cada vez respeta menos el capturar moderadamente y sólo en otoño e invierno al capital de aves migrantes, donde por cierto, Navarra, Euzkadi y el sudoeste francés, junto con la isla de Malta, son las zonas geográficas de máxima presión sobre estas aves viajeras: palomas, zorzales y becadas.

Eso sí, con un cinismo de vergüenza, nos apuntaremos a solicitar que los pobres del Amazonas no toquen un árbol, que los atunes se pesquen a caña y no con las redes de deriva y que desaparezcan costumbres insanas, tradicionales, como las de lapidar a los adúlteros. Pero, ojo: en la caza de palomas que nadie pida moderación, que nos tocan nuestros sacrosantos derechos de palomeros de toda la vida.

Desde SEO-BirdLife vamos a exponer estos argumentos para que la caza de palomas y otras aves migrantes en Navarra sólo se realice durante la pasa y termine a finales de enero. Los tiempos de ave que vuela a la cazuela han pasado y necesitamos autocontrolar la presión cinegética. Estos bandos salvajes, recelosos, que ahora sobrevuelan nuestros cielos, no están en auge. La moderación en el ejercicio de la caza, que también reclamamos a todos los que quieren perseguirlas desaforadamente, es la única garantía de que los grupos azules de torcaces y zuritas sigan animando el Pirineo cuando los robles y hayas se tiñen de rojo.

Francisco Javier Purroy
Dr. en Biología
Catedrático de Universidad
Presidente de la Sociedad Española de Ornitología

volver arriba

Palomas por el Pirineo

Uno de los titulares de la sección de 'Caza y Pesca' de Diario de Navarra estimaba la población de palomas torcaces transpirenaicas en once millones de individuos (un 11 y 6 ceros detrás). Si el dato afectara al número de moscas que habitan en Malasia nos habría dado lo mismo si la cifra hubiera sido cien millones o cien mil millones, pero no son moscas en Malasia, sino las palomas que se cazan en el otoño (y que se pretende cazar también en primavera) en los montes de Navarra y que constituyen la población de palomas transpirenaicas de Europa Occidental. Por eso nos sentimos obligados a restituir la verdad: no hay once millones de palomas transpirenaicas. No sabemos cómo las habrá contado el autor del reportaje pero sí nos gustaría que nos indicara cuáles son las fuentes de información que le permiten obtener tal estimación.

Lo cierto es que las estimaciones publicadas no coinciden para nada con la suya. Barriety estimó en 15 los millones de palomas que atravesaban los Pirineos en la década de los 60. Purroy estimó esta población en 8 millones al comienzo de los 80. La organización francesa Organbidexka Col Libre rebajó esta estimación hasta los 3-4 millones en el 85. Recientemente, por encargo de la Asociación Cinegética del Suroeste francés (Région Cynégétique Sud-Ouest), institución poco sospechosa de extremismos proteccionistas, se evaluó la población de palomas invernantes en España y Portugal y el resultado es de tan sólo un millón de palomas. Un sondeo realizado, también por encargo de los cazadores del Suroeste francés, estimaba la captura de un millón de palomas por año en esa región y otro más durante la invernada en España.

Lo dicho: un cero menos.

La publicación de este informe ha dado la voz de alarma y diversas publicaciones en varios países han pedido medidas drásticas de reducción de capturas para permitir una recuperación de las poblaciones de esta especie.

Un medio de comunicación de la influencia de Diario de Navarra debería extremar el rigor a la hora de contrastar las informaciones que publica o de escoger a los colaboradores que escriben en sus páginas.

 

Juan Ignacio Deán Pinedo
Dr. en Biología
Miembro de la Sociedad de Ciencias Naturales Gorosti
Miembro de la Sociedad Española de Ornitología.
 
Actividades Secciones Guía Visual Navarra Revista de Gorosti Anuario Ornitológico Otras publicaciones


www.gorosti.org

© 2000-2008. Sociedad de Ciencias Naturales GOROSTI
GOROSTI Natur Zientzi Elkartea
Calderería, 34 bajo 31001 PAMPLONA - IRUÑA
lunes, miércoles y viernes de 18:30-20:30 horas
948 22 67 00