No todas las palomas emigran hasta España o Portugal. Solo las grandes migradoras que se reproducen en Escandinavia y al noroeste de Rusia, descienden para invernar hasta la península ibérica.
En el lado opuesto existen aves totalmente sedentarias, sobre todo en Gran Bretaña. Estas palomas contrariamente a lo que creen algunos cazadores no cruzan nunca el canal de la Mancha. Solo una terrible ola de frío puede enviar algunos ejemplares hasta nuestro suelo. Por el contrario, atraviesan en gran número el Canal... en contenedores refrigerados para alimentar el mercado de congelados y de conservas.
Se encuentran así mismo aves sedentarias en Francia y en varios países del oeste europeo. Entre las grandes migradoras y las sedentarias se encuentran todavía las migradoras de pequeño desplazamiento. Estas, por ejemplo, son las que nidifican en Bélgica, en los Países Bajos, en el sur de Alemania o en el oeste de Austria, y se distribuyen más al sur durante la estación desfavorable en función de las condiciones meteorológicas y las disponibilidades alimentarias.
Son las aves de esta última población las que se encuentran un poco en cualquier lugar de Francia durante el invierno, y particularmente en el Sudoeste, explica el biólogo Jesús Veiga. Es preciso saber que el 60 % de estas palomas son sedentarias en el norte de Europa y que el 40 % restante migran sin llegar a atravesar la cadena pirenaica. Sus movimientos migratorios no se inician antes del comienzo de noviembre, mientras que el de las grandes migradoras que tienen como objetivo la península ibérica se desarrolla esencialmente en octubre.
Las grandes migradoras son las que soportan la caza tradicional en nuestra región, la de las chozas, palomeras y de los collados vasco-bearneses y después la caza en invernada en España y Portugal. Por cierto que el censo tiende a demostrar que esta población esta sufriendo un fuerte descenso. La misma no hace sino confirmar nuestros temores. Desde el comienzo de los años 90, los científicos de la ex-URSS habían notado una caída espectacular de los efectivos nidificantes.
¿Los efectivos de las migradoras de mediano alcance están en mejores condiciones?. Desgraciadamente no, comenta Jesús Veiga. Las invernantes son menos frecuentes que hace unos años en el Grand Sudouest. La presión cinegética sobre este ave se ha incrementado de manera considerable en todo el territorio francés, pero no debe ser la única responsable de esta disminución. Esta población paga igualmente el tributo de las semillas recubiertas de productos tóxicos, que han sido la causa de verdaderas carnicerías en el centro y norte del país y sin duda ciertas campañas de envenenamiento de roedores con anticoagulantes.
La época dorada que hemos conocido por ejemplo en diciembre de 1993, con 841.500 aves contabilizadas en los departamentos del Suroeste - Gers, Landes, Pyrénées-Atlantiques, Hautes-Pyrénées, Lot-et-Garone y Gironde no es, desgraciadamente válida hoy en día. En la actualidad, la media global no sobrepasa las 350.000 en la misma zona.
La situación global es, por consiguiente, inquietante. "Es evidente que la situación se degrada muy rápidamente. Hemos llegado a un umbral crítico, declara el científico. Hay que administrar las poblaciones de invernantes tanto como las de las grandes migradoras. El interés de los cazadores es el de autolimitarse inmediatamente, si quieren seguir obteniendo palomas de una manera constatne en el futuro".
Hay una pregunta fundamental que es fundamental: ¿Con unos efectivos de 1.000.000 de grandes migradoras subiendo para nidificar en el norte de Europa en primavera cuantas se puede esperar encontrar el otoño siguiente?.
"Estas aves son, por desgracia, las menos productivas, explica Jesús Veiga, ya que llegan tarde a sus lugares de nidificación, en abril o mayo. No tienen tiempo más que para realizar dos nidadas en comparación con las tres de las migradoras de corto desplazamiento e incluso cuatro para las sedentarias. Conociendo que las palomas torcaces tienen una puesta de dos huevos y que hay que tener en cuenta también las enfermedades, los accidentes, la depredación se estima estadísticamente que un adulto gran migrador da vida, en promedio, a un poco más de un joven. Pero como los adultos mueren por viejos la población solamente se duplica. Con un millón no se obtienen más que dos, lo que es una población escasa".
Más escasa todavía si se tiene presente una encuesta realizada por Sofres a petición de los cazadores en 1995-1996, donde se pone de manifiesto que en aquella época - antes del agravamiento de la caída de los stocks de palomas- se obtenían más de un millón de palomas a lo largo de la migración en el Grand Sudouest.
En el otro lado de los Pirineos, en España y Portugal, se estima así mismo en más de un millón el número de palomas matadas durante la invernada.
Cifras que no merecen más comentarios.