Cabe destacar que Navarra no es una región con zonas húmedas de gran relevancia a escala internacional y, por consiguiente, los humedales de los que disponemos deben ser conservados en su totalidad.
Las zonas húmedas no son ecosistemas que permanecen estables e inalterables. Están sometidas a la acción del propio medio ambiente y a la acción humana. De hecho, actualmente son muy pocas las zonas húmedas en las que la intervención humana no haya supuesto una modificación importante de las características naturales originarias. De hecho, las lagunas más significativas de la región, aunque probablemente de origen natural, han sido recrecidas mediante diques (laguna de Pitillas, balsa de el
Pulguer, embalse de las Cañas o laguna de Dos Reinos). Tan sólo en unas pocas zonas húmedas la intervención del hombre ha sido prácticamente nula (balsa de el Juncal, laguna de Agua Salada, balsas de
Sasi,...). Muchas son de origen totalmente artificial como los embalses o las balsas que tienen por destino el riego o su utilización como depósitos de agua para consumo humano o animal.
Como se expone en otro apartado del informe durante una época de demencia desecadora
(saneadora se llamaba entonces) Navarra estuvo a punto de perder su zona húmeda más emblemática, la laguna de Pitillas. Se perdió definitivamente una balsa de origen endorreico llamada Valpertuna y otras han sufrido intentos o interferencias tendentes a su desecación (balsa de El Juncal o la balsa de Loza) y todavía se hallan en esta situación de precariedad.
Sin embargo numerosos lugares de origen artificial han venido a constituirse en importantes zonas para el desarrollo de comunidades acuáticas o palustres. El ejemplo más significativo lo constituyen los arrozales y especialmente el conjunto de arrozales de
Arguedas-Murillo de las Limas-Tudela. Está zona húmeda era originalmente un conjunto de campos de secano en el que se desarrollaba una comunidad de plantas y animales de características esteparias. La transformación de estas tierras en tablas de inundación para el desarrollo del cultivo del arroz propició su colonización por numerosas especies de aves acuáticas que aprovecharon la enorme productividad de estos biotopos. Los arrozales mencionados acogen hoy la colonia más numerosa de Cigüeñuela e importantes concentraciones de cigüeñas, garzas reales e imperiales, aguiluchos laguneros, garcillas
bueyeras, ratoneros invernantes, limícolas como los zarapitos reales, avocetas, avefrías,... En ellos se producen observaciones de aves escasas como la cigüeña negra, el tarro blanco, gansos o grullas invernantes, morito, flamenco,...
Otra zona húmeda protegida la Badina de Escudera ha sufrido recientemente la intervención humana. Las condiciones externas un régimen de lluvias normal, o superior a los valores normales, junto al riego continuado de determinadas extensiones determinó la inundación cada vez más intensa de superficies colindantes con el Enclave Natural del mismo nombre. Ante estos hechos el Gobierno de Navarra ha gastado 18 millones para bombear agua fuera de la
cubeta de la Badina. Los medios empleados en esta actuación han provocado una mortandad de peces que fue en su día denunciada por asociaciones conservacionistas como Landazuría o Gorosti. Esperamos que se lleven a cabo con rigor los estudios necesarios para determinar la efectividad a medio y largo plazo de las acciones emprendidas o a tomar en el futuro.