La embalse del Salobre o de las Cañas se localiza en
terrenos comunales del municipio de Viana a tan sólo unos cientos de
metros de un polígono industrial de la ciudad de Logroño. La laguna
tiene una extensión de unas 101 hectáreas y una profundidad máxima de 5
ó 6 metros. La balsa recoge aguas de escorrentía de una cuenca de 6.602
hectáreas a mediante una red de riachuelos y acequias y puede alcanzar un
volumen de agua embalsada próximo a los 2 hectómetros cúbicos.
Poco es lo publicado sobre la historia de esta zona húmeda.
Se sabe que el actual embalse se localiza sobre una antigua laguna de
origen endorreico que fue recrecida mediante la construcción de dos
diques: uno que divide la zona húmeda en dos y que limita el embalse
viejo y otro externo que configura el embalse nuevo.
La primera medida de protección del embalse de las Cañas
se produce en el año 1987 con la promulgación de la Ley Foral 6/87 de
Normas Urbanísticas Regionales para la Protección y Uso del Territorio.
Por medio de esta Ley el embalse se integra en la red de espacios
naturales protegidos de Navarra como Reserva Natural. El mismo año 1987
se produce la delimitación gráfica de esta zona húmeda mediante el
Decreto Foral 289/1987.
En el año 1990 se incorpora el humedal a la red Zonas
de Especial Protección para las Aves de acuerdo a la definición de la
Directiva 79/409/CE de aves. También en 1990 la Sociedad Española de
Ornitología la incluye en el listado de Areas importantes para las
aves en España.
La protección establecida se concretó en 1991
mediante el Plan de Uso y Gestión (Decreto Foral 138/1991) y la Normativa
para la ordenación de actividades de esparcimiento y recreo en la Reserva
del Salobre o de las Cañas. (Decreto Foral 139/91).
Actualmente y desde 1996 la balsa cuenta con un Centro
de Acogida ("El Bordón") con material gráfico explicativo y
material óptico para la contemplación de las aves.
El vaso de este enclave está situado sobre materiales
del Mioceno (época Terciaria) constituidos por arcillas, limos y
areniscas de paleocanales. El área es de origen endorreico y recoge aguas
de escorrentía de una amplia cuenca.
La caza fue durante años un obstáculo para la
utilización por parte de la fauna acuática de esta laguna. Hoy está
prohibida. Se autoriza la pesca de tencas y carpas desde el dique de
contención.
La balsa se emplea también de forma restringida para
el riego.
La vegetación palustre está constituida por
carrizales y espadañas. En contacto con este tipo de vegetación aparecen
praderas con juncos formados por especies de los géneros Puccinellia,
Scirpus y Juncus. En uno de sus extremos, el más próximo a la
carretera, se sitúa un tamarizal que aunque no es demasiado extenso
proporciona el soporte arbustivo para la instalación de los nidos de
Martinete. Esta colonia es la más importante de la comunidad foral y una
de las más importantes de la Península Ibérica.
La característica más sobresaliente del embalse de
las Cañas de Viana es la elevada diversidad de especies que acoge. En
este aspecto sobrepasa a la biodiversidad ornítica de la laguna de
Pitillas aunque no existe un estudio serio que pueda corroborarlo de forma
científicamente rigurosa. A la hora de hacer estas comparaciones es
preciso tener presente la diferente intensidad de búsqueda para los
diversos enclaves naturales protegidos. Sin duda el embalse de las Cañas
ha tenido un seguimiento muy continuo dada su proximidad a la ciudad de
Logroño. La laguna de Loza se incorpora también a este triunvirato de
zonas de alto valor ecológico y es posible que aventaje por este concepto
a ambas zonas protegidas.
Quizá el grupo de especies más característico del
humedal sean las ardeídas y su máximo exponente el Martinete que
mantiene con fluctuaciones numéricas una importante colonia nidificante.
Es sin duda la más importante de Navarra. También es importante la
presencia de otras ardeidas como el Avetoro, el Avetorillo, la Garza
imperial o la Garceta común.
Es la única laguna de la comunidad foral en la que ha
venido nidificando de forma regular el Pato colorado aunque cada vez en
menor número.
Otro hecho notable en la balsa es la presencia,
especialmente en invierno y primavera de numerosas especies accidentales
con presencia casi única en este enclave. Entre estas han sido citadas el
Pelícano vulgar, la Garcilla cangrejera, la Garceta grande, el Morito,
las Pagazas piconegra y piquirroja, etc. Es el enclave que concentra un
mayor número de especies accidentales de Navarra.
En los últimos años es muy notable la presencia
durante el invierno de un nutrido grupo de cormoranes que disponen de un
dormidero de grandes dimensiones en la orilla del río Ebro, tan solo a
unos pocos kilómetros en línea recta.